La doctora Sandra Lucía Ramírez Sánchez expone una fotografía del rape abisal durante su presentación
La doctora Sandra Lucía Ramírez Sánchez expone una fotografía del rape abisal durante su presentación

“Un bosque con hongos es un bosque sano”, expresó la doctora Sandra Lucía Ramírez Sánchez, investigadora del Cephcis de la UNAM, en la ponencia que impartió en la biblioteca del Museo de la Luz, anteanoche.

Y es que sin hongos se mueren las plantas, además que los árboles y la tierra se secan. “Los hongos son importantísimos para la vida vegetal y animal”.

La charla, titulada “La vida en la oscuridad. Los hongos como especies compañeras”, convocó a un grupo de personas interesadas en estos organismos de los cuales se desconoce cuántas especies existen en el mundo.

Abordada al final de su presentación, la ponente señaló que los hongos están en todos lados, en cada lugar que uno pisa, en lo que uno come, en la piel, en el aire…

“Algunos de los hongos nos van a hacer daño, pueden enfermarnos, pero muchos otros son los que nos permiten estar vivos”, dijo.

Con especialidad en Filosofía de la Ciencia, la ponente señaló que en la microbiota intestinal del ser humano hay bacterias y bichos raros sin los cuales el organismo no funcionaría.

En su conferencia, subrayó que al hablar de la vida en la Tierra se hace mención de una vida acompañada. “Toda la vida implica estar con otros, estar acompañados, somos especies que nos acompañamos”, manifestó.

También hizo referencia a los holobiontes, es decir, la manera en que los biólogos actuales sustituyen la idea de individuo y organismo por el de organizaciones complejas.

En esas organizaciones complejas, explicó la ponente, están entrelazados diferentes materiales, diferentes cuerpos, diferentes informaciones genéticas. Puso como ejemplo al liquen, el cual para vivir tiene que estar presente alguien que realice la fotosíntesis, alguien que construya, alguien que mantenga, “sin eso no hay liquen, y cuando vemos un suelo con liquen estamos hablando de un suelo sano”.

Otro ejemplo de holobionte es el famoso rape abisal, que apareció en aguas superficiales y cuya imagen dio vuelta al mundo. “Es un holobionte complejo, es una hembra. Es un holobionte bien bonito, en su cuernito tiene bacterias que son las que causan la bioluminiscencia”, describió.

En otra parte de su ponencia habló de algunas especies de hongos con propiedades extraordinarias, por ejemplo, uno puede absorber plásticos y transformarlos en materia orgánica; otro, dijo, absorbe la radioactividad y la transforma en energía fotosintética.

“En la medida en la que existan estas alianzas de hongos con otras especies podemos hablar de una Tierra sana, de una Tierra donde la vida crece”, finalizó.— IVÁN CANUL EK

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